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Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel y comprendo porqué nada puedo entender. Me resulta tan raro todo lo normal, me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar. Creí que me había equivocado, luego pensé que: ¡ ESTOY BIEN AQUÍ, EN MI NUBE AZUL !



29 agosto, 2016

ZORIONAK PIRADA!

FELICIDADESSSSSSSSSSSSS HEAVYLONGA!

¡Qué bien te sienta cumplir años! Cualquiera diría que ya tienes 25 añitos :|

Hay que ver cómo pasa el tiempo, ya es el segundo cumpleaños que pasamos juntas en estos lares y menos mal que estás tú porque sino a ver quién aguanta a semejante mafia.

Eres única en tu especie, impulsiva como la que más eres capaz de crear un terremoto con una simple miga de pan. Pero ese temperamento que tienes te hace grande y lo utilizas como arma ante cualquiera que intente hacer daño a los que consideras tus amigos. Cuando hablas no callas y eso es ^_^ me encanta escucharte hablar y reírte porque transmites la alegría a todos. Me alegra formar parte de tu vida IRCera.

ERES MUY MUY MUY . . .  GRANDE!


Espero que este año todo te vaya muchísimo mejor! Un beso muy grande
muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaacksssssssssssssssssssssssssssssssssssssss



Muchísimas gracias chicos!!! Ese día sólo faltasteis vosotros para mi, porque os habéis convertido en mis amigos y personas con las que hablar de todo es muy cómodo y fácil, asique tenéis ya un huekazo en mi corazoncin... unas más que otros, ya todos sabemos.
Y como gratitud.............. os dejo esto. GRACIAAAAAAAS POR ACOMPAÑARME ESTE AÑO TAN COMPLICAETE! MUUUUUUUACKIS


02 julio, 2016

Ulises y Ainhoa

- Max: Ulises, ¿sabes que hay una flor que dicen que es la más bonita del mundo?
- Ulises: ¿Cómo?
- Max: Y la más singular también. No por su belleza, sino porque esa flor sólo puede vivir un día.
- Ulises: Ya, y esa cursilada qué es, para decirme que mi historia de amor con Ainhoa es como esa flor. ¿No? ¡Venga hombre!

- Max: Estoy hablando de mí. Hoy, hoy ha sido la primera vez que Ainhoa y yo nos hemos cogido la mano. Ha sido un momento, pero ha sido real, entonces has aparecido tú y nuestra historia de amor ni siquiera ha durado un día, ha durado un segundo.
- Ulises: ¿Sabes una cosa Max? Yo no sé si puedo hacer feliz a Ainhoa, y las veces que lo he intentado he fracasado, y si te digo la verdad, seguramente que lo mejor para Ainhoa es que yo me quite de en medio, y dejar que sea feliz contigo o con quien sea. Ojalá pudiera, de verdad. Pero no puedo, no puedo porque estoy enamorado hasta las trancas. Porque soy demasiado egoísta, no puedo.


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- Ulises: Oye, ¿tú sabes esa historia de una flor que sólo vive un día? Pues es una mierda. Tenías razón chivata. Como mejor estamos tú y yo es con tierra de por medio, ¿no crees?
- Ainhoa: No, no lo creo, como mejor estamos es a dos centímetros de distancia, sintiendo nuestro aliento. Iba a decirte que volviéramos a intentarlo, otra vez juntos, tú y yo. Pero veo que no estás ahí.
- Ulises: Ainhoa, sólo nos hemos hecho daño, nuestra historia ha sido un error desde el principio.
- Ainhoa: No, no fue un error, ni de coña. La historia de amor más bonita que he tenido en mi vida no ha sido un error, y no quiero que lo digas y no quiero que lo pienses tampoco, porque no ha sido un error. Repetiría cada momento, cada momento que pasé contigo.

- Ulises: ¿Los repetirías todos? ¿Incluso cuando te tiré el pescado podrido por encima?
- Ainhoa: Incluso cuando me hiciste lavarme el pelo con cebo de pesca.
- Ulises: Hay una cosa que yo no repetiría. Cuando me clavaste el arpón en el pecho. Pero sí repetiría después, cuando bailamos juntos agarrados en el gotero.
- Ainhoa: Y cuando nos levantamos juntos en la cama que me hiciste en la bodega.
- Ulises: Cuando te metiste en la caja para sacarme del calabozo.
- Ainhoa: Y cuando hicimos juntos el huerto de flores de papel.
- Ulises: Como cuando nos dijimos "te quiero" la primera vez ( . . . ) a través del ojo de buey.
- Ainhoa: Si te estás despidiendo por walkie es porque no te voy a volver a ver más, ¿verdad?
- Ulises: Quién sabe.
- Ainhoa: Ulises Garmendia, ha sido muy bonito ser tu novia.
- Ulises: Ainhoa Montero, ha sido increíble ser tu chico.

29 junio, 2016

Nube y Carmelo

Esta es la historia de dos animales silvestres, el gato Carmelo y la conejita Nube. Siendo muy jóvenes Carmelo y Nube se conocieron en el prado. Nube observaba a lo lejos a unos niños jugar al fútbol, Carmelo la vio y se acercó, le parecía extraño ver a una conejita mirando tan atenta a esos niños. Él se presentó y ella, aunque se sorprendió, no huyó, se quedó con él. A pesar de pertenecer a mundos completamente distintos, se cayeron bien desde el principio, cosa rara sin duda. Pasaban el tiempo jugando, saltando, a veces riñendo. Horas y horas distraídos, pero siempre juntos.



El tiempo pasaba. Días, semanas, meses . . . ¡ años ! y nada cambiaba entre esos dos animales que siendo tan distintos, eran iguales. Carmelo aprendía cosas de Nube, cosas que no sabía y que solamente una conejita podía enseñarle y Nube . . . ¡ Nube bastante tenía con que Carmelo no se la zampara ! Claro, tenían sus peleas . . . ¡ cómo no iban a tenerlas siendo tan diferentes ! Aunque al final Nube siempre le perdonaba los arañazos a Carmelo, y él le perdonaba a ella esos mordiscos de ira en sus patas.



A veces Nube necesitaba estar con otros de su misma especie y se perdía por ahí durante días o semanas. Carmelo, como todo gato, era un poco raro, orgulloso y metepatas, y ya se sabe, Nube, como toda coneja, tenía mucha paciencia, siempre agazapada y tranquila, pero si se enfadaba te podía dejar sin una oreja de un mordisco. Pero nada de esto les alejaba. Alguna vez Carmelo quiso ir a la tierra, al territorio de Nube; esto a ella no le parecía una buena idea, tal vez por inseguridad o por miedo de cómo podría reaccionar un gato en su territorio. Aún así, Carmelo, que era muy terco, hizo alguna visita a la tierra donde vivía Nube y los de su especie. A él le gustaron mucho los montes, sus madrigueras y ese frío al que no estaba acostumbrado, le pareció un lugar casi tan bonito como Nube, solo casi.


Pero llegó un momento, no se sabe porqué, en el que el gato Carmelo se perdió, dejó de jugar, de saltar, ya no maullaba como antes. El tiempo y la frustración le jugaron una mala pasada, algo en su cabeza, encima de sus bigotes, no iba bien. Ya no cuidaba a Nube como antes, ya no saltaba con ella, ya no jugaba con ella, a veces ni aparecía por el prado donde siempre se veían mientras Nube le esperaba. Para cuando Carmelo se dio cuenta de que todas esas cosas que le habían hecho perderse no importaban y no tenían valor, Nube seguía yendo al prado todos los días, pero ya no brillaba igual, el brillo de sus ojos ya no era el mismo al mirarle. Seguían siendo amigos, cómo no serlo después de tanto, pero quizás para Carmelo ya era demasiado tarde. Quizás lo único que siempre quiso fue ser conejo.